viernes 2 de abril de 2010

Decisiones

Mirás a la multitud,
como esperando una masiva aceptación
de tus errores y aciertos.
Esperás gestos y guiños cómplices
que apoyen tus decisiones.
Pero no encontrás nada de eso.
Solo indiferencia.
Solo autismo.
Solo apatía.
Creés que es necesario que la masa social
Acepte tus cometidos,
Pero debés entender
Que en momentos de decisiones
Solo sos vos, frente al mundo.

sábado 27 de marzo de 2010

PROXIMAMENTE ACTUALIZACIÓN

PROXIMAMENTE ACTUALIZARÉ EL BLOG CON NUEVAS ENTRADAS, NUEVOS ESCRITOS.

GRACIAS...

NICO

martes 4 de agosto de 2009

Te soñé


Hoy soñé contigo. Parecería una frase hecha o un recurso linguístico muy utilizado en la poesía moderna. Pero sinceramente soñé contigo. Y no solamente contigo, si no que también, conmigo y que yo estaba abrazado a ti, besándote, y con la piel a flor de primavera.



Nicolás

sábado 25 de julio de 2009

Angustia


Tengo las manos tiesas
y congeladas por el frio.
Los dedos me tiemblan
y mis labios tiritan
casi sin perder el compás.
Acurruco mis brazos
entre mi cuerpo
para paliar la rispidez del clima,
pero el frío se cuela
por entre los nudos del viejo pulóver
ya desvencijado por el tiempo.
Me acomodo el gorro
y miro presurosamente hacia delante
manteniendo la mirada firme
y la esperanza quieta.
sabiendo que el viento no iba a cesar
y que yo
seguiría manteniendo a esta plaza
como a un triste y frio hogar.
Nicolás

lunes 20 de julio de 2009

La espera


Inspiro y expiro,
construyo un suspiro con tu imagen.
y fabrico palabras
con tu pelo.
Mis ojos se mantienen inertes
ante las miradas extrañas que pasan.
Y mis manos se refugian en mi saco
escondiéndose del frío.

Siento remordimientos
y miedos que recorren mi cuerpo.
Mientras mi boca amenaza
con quedar sin palabras
a la hora de verte,
y con borrar de mi mente
el léxico entero,
con tal de solo escuchar
tu respiración en mi oído.
Nicolás

domingo 19 de julio de 2009

Duelo

La mesa de mi cuarto estaba llena de papeles. Se que debería limpiarla, o a lo sumo lo que uno dice “acomodar”. Pero olvidé las estructuras en algún lado que no recuerdo.
Para colmo, el viento, se cuela por la ventana y sin pedir permiso me vuela las hojas ya de por sí desordenadas. Por dentro puteo y maldigo, pero sé que echarle la culpa a este sería una locura.
-¡Una locura!
-¿Cómo voy a echarle la culpa de mis desgracias a este fenómeno climatológico?
Por dentro me reía ya conciente de que la culpa era mía y absolutamente toda mía. Que debía en forma urgente decidir que iba a hacer con todos esos escritos que pedían a gritos un digno lugar para el descanso a merced de la intemperie y los posibles derroches de infusiones.
¿Quién diría que un domingo me encontraría aquí encerrado debatiendo conmigo mismo? Pensé en todo aquello que cancelé por acomodar una mísera mesa (por que ni siquiera el cuarto debía acomodar) y volví a tentarme con una de esas risas de nervios que son inevitables. Dejé de ir a la plaza a leer el periódico o charlar con aquella dama que supongo me arroja flores de vez en cuando, cancelé un partido con los muchachos que hacía tiempo no los veía y como para ponerle la frutilla al postre me recluí en casa y tomé esta mísera tarea del hogar como una cuestión casi patriótica.
Las horas pasaban y el día oscurecía, y fue allí cuando comprendí que el problema no era la mesa desacomodada. Ni si quiera el viento que soplaba por la ventana. El problema era que aquellas hojas, que desordenadas ocupaban todo el mueble de roble, me rememoraban a ti…a mi y a nosotros.
Quizás (y seguro que fue así) busqué agentes externos a quien inculpar del desorden o excusas para no ordenar los manuscritos y las fotos. Pero se que tarde o temprano debía hacerlo y que mas allá de mi actitud, de guardarlos o dejarlos sobre una mesa tú ya no volverias.
Una lágrima se escapó de mis ojos y un suspiro de mi boca.
Tomé una caja y guardé cada uno de los papeles, cada una de las fotos y cada uno de los recuerdos, para quizás, no abrirla nunca más.
La mesa al fin quedó ordenada. Y yo, un poco mas tranquilo, me fui a dormir.


Nicolás

sábado 18 de julio de 2009

A esa mujer...



Mírame...

...y Prométe que si atrevo besarte

no vas a esquivarme,

como si la densidad de nuestras almas

fueran tan distintas
como para no fundirse en una.

Sonríeme…

y prométe que si en mi afán de conquistarte

mis manos tratan de abrazar

la aurora de tu cuerpo,

no escatimarás en besos ni en caricias.


Nicolás