miércoles, 15 de julio de 2009

Otoño


Otoño,
los árboles entran en letargo,
se desprenden de sus hojas,
y abandonan la ya conocida clorofila
por la no tan famosa xantofila
que es la dueña del amarillo de su cutis.
Otoño.
Bella estación para caminar por esas veredas de Buenos Aires
repletas de hojas de plátanos y jacarandás
que simulan ser un collage,
o sentarse, mejor, en un patio de alguna casona antigua de San Telmo
y jugar a la rayuela con Cortazar,
mientras de fondo, casi como un susurro musical de la escena,

suena un tango del Polaco Goyeneche.
Otoño,

Estación, la pobre, muy bastardeada por la prensa amarillista,

que se empecina en mostrarla como fría y descortés

cuando sin saberlo, se convierte en inspiración

de cuentos, canciones y poesías.

Pero déjalos a ellos que te critiquen,

nosotros sabemos que no siempre, las flores de la primavera,

igualan la dulzura de tu imagen desdeñada.


Nicolás

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