sábado, 25 de julio de 2009

Angustia


Tengo las manos tiesas
y congeladas por el frio.
Los dedos me tiemblan
y mis labios tiritan
casi sin perder el compás.
Acurruco mis brazos
entre mi cuerpo
para paliar la rispidez del clima,
pero el frío se cuela
por entre los nudos del viejo pulóver
ya desvencijado por el tiempo.
Me acomodo el gorro
y miro presurosamente hacia delante
manteniendo la mirada firme
y la esperanza quieta.
sabiendo que el viento no iba a cesar
y que yo
seguiría manteniendo a esta plaza
como a un triste y frio hogar.
Nicolás

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